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Una Nota de Prensa de la
Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española
terció ayer, 7 de enero, en el fuerte debate político
y social en torno a la "Propuesta de Estatuto Político
de la Comunidad de Euskadi" aprobada por el parlamento Vasco
el pasado 30 de diciembre.
La Nota en cuestión
recoge afirmaciones que en noviembre de 2002 fueron vivamente
debatidas en el aula de la Conferencia Episcopal Española
y mayoritariamente aprobadas por los obispos, Las reacciones encontradas
y la preocupación y perplejidad que tales afirmaciones
suscitaron me obligó a escribir a mis diocesanos una carta
que pretendía ser aclaratoria y serenante. Por las mismas
razones hoy me veo obligado a transmitiros un mensaje análogo.
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1. No considero propio de mi misión episcopal
delimitar la naturaleza ni el alcance jurídico y político
de la Propuesta aprobada por el Parlamento. Expertos en Derecho
Político discuten incansablemente sobre tales extremos.
En consecuencia no tengo motivos suficientes para emitir sobre
el texto aprobado una valoración moral que comprometa la
autoridad de la Iglesia.
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2. Para que podamos formarnos un juicio ético
sensato y cristiano me parece necesario recordar un criterio moral
de carácter general que, junto con los obispos de esta
Comunidad Autónoma, formulé en mayo de 2002: "Mientras
(los modelos políticos) respeten los derechos humanos y
se implanten y mantengan dentro de cauces pacíficos y democráticos
, la Iglesia no puede ni sancionarlos como exigencia de la ética
ni excluirlos en nombre de ésta. En consecuencia, ni la
inspiración soberanista, ni la adhesión a una mayor
o menor autogobierno, ni la preferencia por una integración
más o menos estrecha en el Estado Español, son,
en principio, para la Iglesia "dogmas políticos"
que requieran un asentimiento incondicionado" (Preparar la
Paz, n.6).
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3. En este mismo documento escribíamos:
"Todos los sondeos revelan con obstinada estabilidad la coexistencia
(entre nosotros) de identidades nacionales total o parcialmente
contrapuestas y a veces conflictivas... Esta pluralidad conflictiva
de identidades está reclamando el hallazgo de una fórmula
de convivencia en la que cada uno de los grupos modere sus legítimas
aspiraciones políticas en aras de una paz social que es
un valor notablemente precioso y necesario que el imposible cumplimiento
de todas las aspiraciones de todos los grupos" (ib., n.5).
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4. A la luz de los criterios expuestos en los números
2 y 3 de esta Carta, todos los ciudadanos católicos están
llamados a elaborar de manera adulta, sin proteccionismos ni intervensionismos
eclesiales, sus propias opciones políticas. Les será
necesario analizar cuidadosamente la situación real, examinar
la licitud de los objetivos buscados y medios utilizados par sopesar
las consecuencias previsibles de la aplicación de los diferentes
modelos. siempre habrá de tener en su punto de mira el
objetivo superior de la paz y la reconciliación de nuestra
sociedad.
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5. El capítulo de la Instrucción
Pastoral de la Conferencia, condensado en la Nota de la Oficina
de Prensa no es, en sí mismo, vinculante para la formación
del criterio moral de la comunidad católica guipuzcoana,
puesto que es un escrito pastoral, no un documento doctrinal aprobado
unánimemente por los obispos ni ratificado por la Santa
Sede. En la materia que nos ocupa, las orientaciones formuladas
en esta Carta son hoy y aquí magisterio auténtico
del obispo de San Sebastián al servicio de la comunidad
católica de guipuzcoana.
Donostia, 8 de enero de 2005.
+ Juan María Uriarte
Obispo de San Sebastián
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