BREVE HISTORIA DE LA ERMITA


Esta ermita se construyó en conmemoración de una batalla librada el 30 de Junio de 1522 contra la invasión de los franceses, en la que los pobladores de Irún lograron sorprender, mediante engaños, al ejército francés, obligándoles a bajar a la plaza del pueblo mientras dejaban la peña de Aldabe al descubierto, con lo que se pudo llevar a cabo el ataque decisivo que permitió derrotarles. El capitán general Don Beltrán de la Cueva, según Garibay, quiso erigir en la cima de este monte un convento de frailes, pero el pueblo prefirió una ermita para la adoración al santo que presidió el día de la batalla, San Marcial. Además desde entonces se celebra en ese mismo día las fiestas de Irún con su tradicional alarde y el monte ha tomado el nombre del santo.

 

Pero fue la II batalla de San Marcial, librada el 31 de Agosto de 1813, contra las tropas napoleónicas la que mayor huella ha dejado en la memoria de los lugareños. Cuentan que fue tan cruenta que la sangre bajaba por el atajo de Aldabe a modo de riachuelo. Cada año y en el mismo día señalado la campana de la ermita convoca a los vecinos a una misa en conmemoración de tal evento. A la derecha del altar se guardan las cenizas de los muertos en la batalla, bajo una inscripción en mármol negro. 

 

La primitiva ermita fue destruida en un incendio, provocado por un rayo, en 1796, siendo reconstruida en 1804 e instalada la nueva imagen. El edificio sufrió desperfectos nuevamente durante las guerras carlistas y la guerra civil.

 

Se sabe que estuvo siempre guardada por ermitaños o seroras, que guardaban el recinto y hacían sonar la campana los días de cielo nublado. A cambio vivían de las limosnas, en forma de alimentos, que recibían de sus fieles.